En una oportunidad, un cliente solicitó la fabricación de un intercambiador de calor con un plazo de entrega acotado, debido a una necesidad operativa que no admitía mayores demoras.
La disponibilidad inmediata de los aceros en taller permitió iniciar el trabajo sin tiempos asociados a compra o logística de materiales. A partir de ello, se definió un proceso de fabricación orientado a optimizar los plazos de ejecución.
La fabricación se apoyó en corte láser CNC, lo que permitió programar con precisión los patrones de perforación, asegurando repetibilidad y reduciendo significativamente los tiempos de preparación y ejecución respecto de métodos convencionales. Esta forma de trabajo permitió avanzar de manera continua y controlada en las etapas críticas del proceso.
Gracias a esta combinación de recursos y planificación, el intercambiador de calor pudo quedar terminado en un plazo de 48 horas.
Este tipo de experiencias pone en evidencia la importancia de contar con capacidades productivas internas y tecnologías que permitan responder de manera eficiente a requerimientos industriales con alta presión de tiempo.